Conclusiones



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De qué lado estás

Escuchar el violín de la banda sonora de la lista de Schindler, sólo puede hacerte conectar con lo que ni creemos que sentimos, porque ni lo sabemos. Me pareció que había que estar de un lado. Tenemos que decidir de qué lado estamos. Eso es lo que vemos en la película “La lista de Schindler”: primero estuvo de un lado, y luego del otro. Da igual de qué lado, sólo hay una posición. Bueno, una posición en el mundo. No es nada… O te va la vida en ello. Hay que subsistir, también es verdad. Y lo entiendo. Nuestra vida depende de muchas circunstancias, de muchos factores, siempre lo voy a decir. Pero hay ocasiones en las que vamos a poder decidir, aunque no lo creamos. Es que, no siempre vamos a poder decidir, estamos rodeados, y nos miran, no se puede decidir en silencio… Y cuando decidimos en voz alta, seguramente estemos haciendo lo que realmente pensábamos en el fondo. Lo que no se puede, es estar callado, lo que se vive, tiene que salir por algún lado. Pero hay muchas formas, y no siempre llegan a quien tendría que llegar, ni siempre es de la manera que tendría que llegar. Pero cualquier cosa que sentimos, va a llegar, a quienes estén en nuestro lado. Eso es lo que podemos hacer, eso es lo que podemos decidir. Puede ser que la conciencia nos maneje a nosotros. Somos “víctimas” de nosotros mismos, hasta que DECIDIMOS no serlo. Y la decisión, no sabes cuado llega, pero sabes que tiene que llegar. No querer decidir, siempre hace que otra persona tenga que decidir por ti. No sabes si el cobarde es el otro, o eres tú, por no decidir. O no sabes si el valiente es el otro, o tú, por no decidir. Cuando hay una conciencia de hacer las cosas, te arriesgas a tomar una decisión. Me puse a pensar en las conciencias con lo que pienso que se vivió en una zona del mundo que no pudo vivir. Vidas que dependieron de lo que se pensaba de la vida. Bueno, eso lo hizo el violín, y también la vida que me dieron en mi casa, esa casa que me “condenó” a estar de un lado y no de otro. Supongo que del lado en el que no hay que estar para vivir, sino en el lado en el que hay que estar para sentir, pero sólo para sentir. Porque en el lado en el que hay que estar, es en el de que luego dejarás de estar. Querría pensar que el ser humano se equivoca porque creyó que hacía bien, para empezar, a él mismo, y no tiene por qué pensar que está equivocado. La conciencia, es un aprendizaje que no tiene nada que ver con saber si estás haciendo bien o estás haciendo mal. La conciencia es vivir según aprendiste, y las decisiones se toman según sientes que vas haciendo. Y puedes cambiar de decisión, del lado en el que estás, porque la vida puede más. Si no hubiera sido así, no habría lista de Schindler. Es que, así es todo el rato. Parece que hay que estar decidiendo de qué lado estás. Uno no querría posicionarse, porque se puede estar de todos los lados. Y resulta que eso es casi imposible, porque no se puede pensar una cosa y otra que sean esas dos cosas la vida y la muerte a la vez. Bueno, la vida es la muerte y la muerte es la vida, pero eso es poesía cuando ninguna de las dos cosas parecen lo que son. Cuando nada lo parece, sino que lo es, es cuando debe haber una sola conciencia.

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