Conclusiones



Espacio para compartir las teorías psicológicas que llevamos dentro...

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Filosofía, Opinión, Comunicación, Divulgación, Humor, Política, "Mascotas"...





Creer en lo que se vive



Es cierto que siempre fui incrédula en un dogma, cualquiera de ellos. Ya no es aquél que presupone un Dios, en quien yo quisiera y no puedo creer, a Él le digo que, si fuera Dios, me tuvo que hacer creer, ni siquiera los sinsabores de la vida pueden hacer que crea en una necesidad que no cubre lo que tengo que necesitar, deja de ser necesidad, porque es la propia vida quien me arrebató la ilusión, nada de lo que veo puede hacerme creer en algo que no veo, sino cualquier dogma, cualquier dios que ninguno de ellos me convencen. Ni el dinero, que tanto necesito, ni un amor, que tanto anhelo, ni amistades, las verdaderas, y ni una familia, que no me decido si en dejarla en el pedastal o bajarla ya, yo creo que no me quiero decidir, quiero dejarla donde siempre estuvo, seguro que es eso, pero es porque lo vi, pero ningún dios quiere que venga otro dios y ocupe su lugar. Quién dijo que en el podium sólo cabe una persona. Puede haber mil personas, están todas aquellas quienes nos hicieron creer que podíamos. Ni siquiera son responsables de si al final pudimos, sólo nos contaron una misión, pero con lo que nos quedamos fue con lo que nos pareció que estaba ahí comprendiéndonos, y es que ni Dios sabe de todos los seres humanos. A algunos atiende, de otros se olvida. Puede ser que hizo que unos tuviéramos que atender a otros. Ni Dios puede estar en todo. Pero ya fue mucho suponer que los humanos nos íbamos a ocupar los unos de los otros. Quizás sí, pero cuáles fueron esas creencias? En el momento en el que vemos que hay muchas creencias y muchas formas de obrar en consecuencia, sólo nos queda creer en el espacio que nos queda de lo que nos rodea, ese margen de vida que para cada uno de nosotros es en donde podemos obrar, en consecuencia, con una misión, y con todo el arrepentimiento que sintamos porque no siempre lo hacemos bien, para nosotros mismos y para nadie. Seguramente, nunca quisimos hacerlo mal, no porque no hubo conciencia de hacerlo mal, que también hay personas que lo quisieron hacer mal (y el perdón, sin arrepentimiento, no está en no saber, sino en que no quisieron hacerlo mejor), sino porque el arrepentimiento nos iba a llevar a un amazonas de vida donde estaba escrito que no podía acabar bien. Es por eso que hay quienes no se quieren arrepentir, porque consideran que es un sentimiento que no puede acabar bien. Sin embargo, puede ser que la vida sea un amazonas donde, sin quererlo, hacemos bien y hacemos mal. Cuando haces mal, queda huella de lo que hiciste, hay algo que te recuerda que hiciste daño, a ti mismo y a quien estuvo a tu lado, una huella que se ve en tu radiografía de vida. El arrepentimiento, es todo aquello que te hace creer. No está tan mal la culpa si de ello haces algo tan grande como la naturaleza misma. Ni siquiera hizo falta que te lo hicieran ver, ya sabías que estabas haciendo mal, puede ser que llegas a un punto que, cualquier cosa que hicieras, no se te iba a creer. Pero el empujón, lo que hace, es llevarte lejos, a esas cataratas y a ese otro mundo donde parece que empiezas de cero. Es una sinfonía de otra vida, la que siempre estuvo ahí y es en la que no puedes dejar de creer.

7 comentarios:

petonetes i donetes dijo...

Arrepetirse puede que no siente bien, hay que asumir que has errado en algo, y te has dañado a ti o a otra persona, o ambas cosas a la vez. Pero no creo que sea un sentimiento que no pueda acabar bien. Bajo mi punto de vista esta es la perspectiva errónea, no asumir, no pedir perdón, en resumen no sufrir por la vía del escape y la ocultación de la realidad, eso, justamente eso, es lo que no puede acabar bien. Quien no asume, reconece e intenta cambiar aquello en que puede que se haya equivocado no puede llegar muy lejos, ni con empujón, porque el empujón sólo le servirá para volver a caer en lo mismo. Entonces, no se empieza de cero, se empieza con error del sistema. Y el sistema es muy complejo. Tan complejo que te mareas y ya no sabes en que ni en quien creer... Ale! Ahí queda eso, jajaja!

Iracy dijo...

nena, cada vez me lo vas poniendo más difícil, pero te quiero por eso ;-) Bueno, y porque estamos en conexión pura, que tú me entiendes a mí, y espero que yo a ti, bambina. Veamos. El arrepentimiento, que yo sepa, es algo que no se contempla, vaya, lo siento, jaja. En principio, es la idea, tenemos la cultura que nos pesa, y nos EMPUJA a que lo hagamos. Pero, en realidad, no lo hacemos, porque nos lleva a ese amazonas, que en realidad ya estábamos ahí. Es decir, que no queremos dejar de estar de donde estábamos, porque alguna vez nos vimos situándonos en un sitio, y al final nos hicimos cómodos en él, y todo lo que suponga estar fuera y hacernos pensar en aquello que hicimos mal, aunque sea para nosotros mismos, seguro que sabemos que si salimos de donde estamos, sólo hace que aún sepamos que hicimos mal a otra persona, que quisimos, y que nos quisieron, eso, se va llamando arrepentimiento, y es lo que no se quiere ver. Demasiado amazonas, entendido como "La misión". Ya ves que, incluso en la película, están los que ya creían, y los que acabaron por creer porque se le encomendó. En realidad pienso, que hay que estar de, el lado de quien siempre creyó, porque es una forma de vida. Ni siquiera a quien no comprende el arrepentimiento, o quizás porque no tiene por qué arrepentirse, simplemente se equivocó, los demás, si estamos del lado que sin querer es verdad que también elegimos, aún nosotros entenderemos a quienes no tienen por qué arrepentirse. Porque, quién se equivocó? quizás quienes nos morimos por transmitir, porque sabemos que tenemos mucho que ofrecer, siempre habrá alguien quien arrebate nuestra misión. Y al final no sabes quién tiene más que decir, unos porque queremos contar, otros porque no cuentan. Para mí, en esa película, "La misión", todos hicieron mal, los que hicieron bien, y los que lo hicieron muy mal, desde luego. Desde luego, nada puede traer bien tratar de liquidar una identidad. Seguramente, en cualquier caso, se forzó la historia de una vida. Puede ser que pensemos en nuestra propia vida, y eso nos haga errar, y somos demasiado conscientes en eso, y luego nos arrepentimos, pero no podemos esperar que los demás se arrepientan. No les hemos dado tiempo. Quisimos demasiado pronto la felicidad, y eso puede llevar muchas páginas en la historia. De todas formas, podemos hacer historia sin quererlo, sin misión, sin imaginarlo, pero qué más da, el amazonas es más grande que nosotros mismos, y esas cataratas van a estar ahí, y son nuestras, son la libertad de quien supo que no siempre lo hizo bien, que quisimos que nos quisieran, que nos entendieran, que nos captaran, y de quien se perdonó, que hay mil vidas, y la catarata sólo va hacia una dirección, hacia el mar.

petonetes i donetes crédulos e incrédulos... dijo...

Que no me había dado cuenta que partíamos de la peli La Misión, o se me olvidó... no sé... el caso es que tienes razón en que el arrepetimiento no debería contemplarse y que nos viene de la cultura cristiana y cuesta un huevo quitárselo. Todos nos equivocamos y arrepetirse sirve de poco. A lo hecho pecho! Eso sí, que aprendamos, joder! y si es con una sonrisa mucho mejor... Yo la fe nunca la recuerdo en mi vida, pero por creer en algo, creeremos en una versión de nosotros mismos mejorada en algunos aspectos, que siempre estuvo ahí y que nos costó ver por no sé que metáfora utilizabas tu... cataratas? :) y que las cataratas del río a la mar... una inmensidad de nuevas posibilidades en donde todo se puede volver a creer o descreer!

Iracy dijo...

Es cierto, cogí como referencia la película "La misión", pero tampoco ibas desencaminada. En realidad, el arrepentimiento puede hacer mucho bien, si los demás nos perdonan. Pero quizás el arrepentimiento tenga más que ver con uno mismo, con perdonarse a sí mismo. Se hará difícil que se nos crea que nos arrepentimos, si seguimos obrando igual, de mal. Por eso, el error en el sistema está, precisamente, en nosotros mismos. Sin embargo, se nos escapa por qué seguimos haciéndolo mal aunque fuimos capaces de arrepentirnos. Puede ser que sea muy fácil saber que haces mal, y es verdad que no es tan fácil reconocerlo. Pero, incluso, reconociéndolo, volvemos al error sistemático de hacerlo mal. Bueno, quizás estemos mal hechos, y estamos tan bien hechos que nos arrepentimos, y estamos, eso, tan mal hechos que volvemos a caer. Puede ser que estemos inmersos en un sistema donde ni el arrepentimiento nos salva, y eso que era la idea, la idea, judeocristiana, de salvarse a través del arrepentimiento. Y ni siquiera, quizás tengamos que irnos físicamente al Amazonas, y dejar que sus cataratas se deslicen por nuestra piel para poder arrastrar lo que nos pesa. De todas formas, como seguimos hablando de creencias, lo que da credibilidad al arrepentimiento es que alguien nos crea, una y otra vez. Nunca sabes cuándo dejarás de arrepentirte, de hacerlo mal. Entiendo, o creo, que, el cielo estará de nuestra parte si somos capaces de arrepentirnos.

petonetes i donetes dijo...

Habrà cielo? Habrà infierno? Qué habrà habrà? Abracadabra! Sorpresa surprise! Mira que me lías y me das vueltas y vueltas, ando mareaíca perdía. Me echas por tierra la idea judeocristiana del arrepentimiento, me convences y te doy la razón. Però luego me la das y entonces me la quitas otra vez. En què quedamos? Pues empatás no me arrepiento de nada de lo que he dicho y tu tampoco, ale, el que quiera que le saque punta! Jajaja!

Iracy dijo...

Yo me arrepiento todos los días de lo que escribo aquí en el blog, jaja. Lo que pasa es que una misma como persona ya es un gran error del sistema, jajaja. El Cielo, está difícil, si al cielo no va ni dios! je, y el Infierno, es cuando no hay arrepentimiento. El Purgatorio tampoco lo veo, que hay que hacer penitencia. Yo creo que es mejor ir al cine! ;-)

petonetes i donetes dijo...

;)