Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Disculpe las molestias

De verdad de la buena: estamos en la era de la tecnología y tó eso, pero cuando falla, uff, cuando falla. Eso que estás conectado a Internet, y de repente, ya no va. O sea, estás pagando una cuota, y funciona hasta que deja de funcionar. Dios mío, qué mal sienta… sienta peor que el que tu novio no te entienda… Me explico: lo personal puedes entender que no funcione (como una quiere), pero lo impersonal… Entiendes que pagas, y tiene que funcionar, es lo que hay, te han vendido un servicio que no existe, no existe siempre, pero la factura nunca deja de existir, vaya. Por un momento, pensé que mañana leería en el periódico algo tal que así: “la compañía X deja a la zona X sin cobertura”. Y a mi qué, yo no quiero leer eso mañana, yo quiero que el internete me funcione, que pa eso pago, y pa eso nos acostumbraron a vivir bajo los dictámenes de la tecnología (o es que yo estoy mal acostumbrada porque quiero? vaya, ese mundo exterior siempre haciéndonos culpables de lo que nos pasa…). Si en un tiempo anterior no era era tecnológica, ahora lo es, por tanto, lo que no se puede hacer son chapuzas de conexiones y que en un momento dado la tecnología no responda… Claro, cuando no funciona, se llama incidencia. O sea, que hoy llamo al 24 horas pa decir “no me va Internet, espero que cumpláis igual que cumplo yo pagando” y me confirman que no me va Internet, qué ilusión, y que si me viene mejor que venga el técnico por la mañana o por la tarde para revisarme el módem, que por mi, si se parece a George Clooney, puede venir cuando quiera… Y no me van a abonar la llamada, ni hay forma humana de reparar el reclamo, qué cosa, Internet y los ordenadores pueden fallar, nadie les va a despedir, nadie se va a dar de baja de sus poderosas empresas, el poder de poder fallarnos y seguir cobrando como si pudieran ser lo que soñamos, que no los son, sólo son pura necesidad creada… Imaginando que mañana sí me funciona, el que anoche me dejara de funcionar ya da igual, lo pasé mal anoche, pero ya pasó… y lo pasé mal, ansiógena perdida. También es cierto que esto tiene que ver con intolerancia a la frustración… A ver, no soy técnica y no sé por qué pudo dejar de funcionar Internet, pero yo toqueteé todos los cables, le dí a todos los botones, reinicié e inicié (que quizás re-inicié a los tres segundos en vez de a los cuatro, que me precipité), recé y supliqué incluso prometí portarme bien, que también pensé en pasarme al Budismo, y entonces eso que por arte de magia, Internet vuelve a funcionar!! Fue el señor? fue un no sé qué que me oyó y se apiadó de mi? o fue simplemente que la tecnología tiene vida propia? No sé, simplemente no sucedió. Supongo que los técnicos también tienen que trabajar, y no siempre las cosas van a funcionar… La idea generalizada en estos casos es “oye, que para cobrarse sí, no? pero para funcionar, pues depende”, y nunca sabré de qué depende, sólo esperas que la tecnología funcione. Cuentas con ella, es tu cita ineludible del día, porque lo hemos hecho así. Es una forma más de comunicación, de estar al día, y de informarse e informar. Por lo que, esperemos que funcione sin incidencias. Si el ordenata no me responde, no voy a saber contar hasta diez, lo que voy a hacer es ponerme nerviosa, cagarme en todos los muertos y los vivos que hicieron posible que yo desesperara, pensar que si la tecnología no funciona es que quienes la inventaron son unos chapuceros, cosa que yo en mi profesión ni se me ocurriría dejar las cosas al azar, y encima cagarme en tó no iba a servir de nada, ni si quiera resulta un desahogo, más bien es una escalada en lo desagradable que resulta que las cosas no fluyan en el aquí y en el ahora, sólo sirve para hacer del grano de arena una montaña en plan alud que acabaría por enterrarme y vencerme. Si no va, no va. Jo, pero qué bien cuando vuelve a funcionar, eh? menos mal, y sigues, que siempre se puede volver a truncar, pero ya esperas que la malísima suerte no te vuelva a visitar. Bueno, esto en el caso de que la tecnología no funcione estando en casica, que en tu habitación siempre puedes poner cara de poseído, porque si esto te pasa ante una audiencia, ya sea en una clase, en una ponencia, en una reunión, en fin, toca parecer superguay poniendo cara de penica y de circunstancia, y haciendo como que tu recurso no furula pero tú lo tenias preparado… y venga llamar al informático, o siempre hay un informático espontáneo al que agradecidamente le guiñas un ojo por su preciada ayuda y que te salvó la vida… Ya, pareces supermaja, pero en realidad sudaste porque la susodicha tecnología te iba a cambiar el guión. Personalmente, sí, me puede parecer un avance el insertar un powerpoint o algún recurso de ordenador, pero desde luego, la verdad es que yo funciono sin cosicas, y si acaso, si se da el caso, encasqueto pen en el usb, pero como complemento. Es lo que recomiendo. No es porque no crea en la tecnología, que no y sí, sino que más vale saberse lo que vas a decir, y saber lo que quieres decir ;-) Aún así, cuando nací la tecnología no era lo que es ahora (una, que se va haciendo mayor), y realmente, el presente y el futuro es tecnología. Véase el chico creador de Facebook, cuando uno pensaba que estaba todo inventado, llegaron las redes sociales. Es todo un mundo, y quien no está, está desfasado, se queda fuera, no por quienes nos tenemos que actualizar, sino porque los jóvenes están creciendo en ese contexto. En todo caso, para quien se puede permitir no involucrarse, es porque mejor es dedicarse a cultivar un huertecico, pero para quienes hay que estar al pie del cañón, ese tipo de tecnología es lo que facilita la comunicación totality mundial. Me gustaría pensar que sirve de medio de comunicación, pero sobre todo, la mayor utilidad de la tecnología es en el ámbito sanitario. Todos los avances, que nos aporten una vida más larga y de mayor calidad, con mayor información que descubra todo aquello a lo que el ojo humano no puede acceder. Por no ir más lejos, por apuntar algo que me llamó la atención: esas fotos de los bebés aún por nacer, foto de frente y de perfil, aún se me ocurrió que aparecerán certámenes de bellos fetos, que antes de nacer ya puedes ser feo o guapo. Jejeje, una ocurrencia. Pero la idea es que es atrayente todo lo que la tecnología nos puede aportar. Descubre nuestra curiosidad, y efectivamente, puede contribuir a la esperanza, salud, bienestar y alegría de saber más sobre el ser humano. Siempre y cuando la tecnología responda, claro.

A coro

Cómo no va a ser hermosa la educación, si lo que recibes es más de lo que puedes dar ;-)

Volar y danzar, a la vez, a través de la música



A propósito del abecedario

Día X, ese día es hoy, el día de después de crear una entrada sobre la píldora del día después, donde incito (bueno, vale, se dice “promociono”) al uso del condón como método de doble protección: de embarazo no deseado e infecciones, tampoco deseadas. La X es la incógnita de las matemáticas de toda la vida, vamos, la incógnita de la vida. Aquí, la duda de si algo tan real, o como mínimo posible, je, como mantener relaciones sexuales, pueda incluir en el texto la palabra polémica, aunque sea que lo escribí entre comillas. La narración describe una situación concreta, la experiencia de su vivencia, alternativas, y sirve de buena excusa para hablar de educación sexual (cada loco con su tema, y cada uno tiene su estilo). No quisiera parecer que digo que la educación sexual en este país está mu mal, que brilla por su ausencia y eso, porque no es exactamente así. Sí existe, pero depende de voluntades, me explico: si alguien cree que puede realizar algo en torno a la sexualidad, ya sea salud y / o educación, lo puede hacer, si quiere, que también es verdad que es si le dejan, depende de donde caigas, es decir, de voluntades. Total, la voluntad de uno mismo y la voluntad del cargo de arriba tuyo. Que te lanzas a la aventura y te creas tu propia autonomía? también, sólo es cuestión de que te crean los demás, y te escojan, de cómo te vendas… Ah, la X también es la X de sexo, de sexualidad. La X es el lugar que le corresponde a la sexología… Por poner un ejemplo, en sanidad hay sexólogos si y sólo si ellos quisieron formarse en la materia, que lo suyo es cursar algo serio y de una duración que parezca algo, con asignaturas, exámenes, tesina y tal, en fin… En educación pasa igual, que suele ocurrir que van los de sanidad a educación: el centro de salud se introduce en el aula. Personalmente, hasta que no me he puesto a trabajar, creía que todo el campo era orégano: salud sexual y educación sexual. No por los estudios, que el master estaba muy bien estructurado, terapia y educación son cosas diferentes, sino por inquietud individual, y se me ocurre llamarlo educar en salud sexual. Si los adultos no quieren que se haga educación sexual, por matemática pura, hay mayor probabilidad de adultos que teóricamente acudirían a terapia sexual. Si pones en marcha programas de educación sexual, estás contribuyendo a un futuro más claro, vamos, menos desconcertante (patológico, para los entendidos, yo es que soy más poética, pero quisiera que me entendiera todo el mundo, por eso intento hablar en plan técnico, un poco). Que no quita que el desconcierto existe, y existen los recursos para resolverlo: acudir a consulta, hacer terapia, y no hay más, no hay truco. Por tanto, ambas ramas, terapia y educación, comparten materia gris, pero se me antoja que la educación es la madre del cordero. De hecho, en terapia, también se hace educación. Lo digo para quien no sabe de qué van, en general, las terapias. Y digo en general, porque luego cada maestrillo tiene su libro gordo de petete, es decir, su estilo. Cada profesional lleva a cabo la terapia y la educación como la entiende. Y, sí, sigo hablando de profesionales, de personas que se formaron porque quisieron, y en su trabajo tienen la oportunidad de hacer algo. Y es entonces cuando la sexología, con todos los profesionales que la abarcan (psicólogos, médicos, enfermeros, antropólogos, sociólogos, profesores, filósofos, quien quiera, vamos), resulta que se cruza con la política y con la iglesia. A mi me parece genial que un abogado o un banquero sean también sexólogos, por abogado o por banquero, no por político, o que un profesor, aunque sea de religión, sea sexólogo, por profesor, no por cura. Ésta es la polémica, claro, la de “nos echamos las manos a la cabeza” porque la píldora del día después se puede adquirir libremente en la farmacia… Cómo va a ser polémica la libertad? si Braveheart levantara la cabeza… jajaja, ups, no puede! ayyy. La X es la espera y el venga a que no sea cuestión de gusto (de buen gusto, por supuesto) el hacer educación sexual porque a uno le parezca que es importante (aún ahora se llama innovar). A quien le tiene que parecer importante es a la política, que no es ni más ni menos que personas igual que tú y que yo, pero con una posición de capacidad de decisión que es lo que no acaba una de entender… Un político, por definición, quiere votos, lógico y normal, y quién no iba a votar a alguien que atiende a la salud integral del ser humano? (que incluye la sexualidad, cosas que pasan). Porque eso es política. Un político, por efecto colateral, quiere dinero (o un trabajo que le dé dinero), lógico y normal, y llegado el conflicto voto-dinero, puede dejar de creer en la política y empezar a creer en uno mismo, y está claro hacia dónde se inclina la balanza (hacia la industria que más paga). Por eso, la política no es eso que vemos en la tele o que leemos en los periódicos. Me irrita la confusión de las cosas, eso para los tontos, que no lo somos tantos. Una decisión como "happy hour" para la píldora D, es, como sexóloga, creer que se crearán plazas de sexólogos en el estado del bien estar funcionarial, digo yo, en sanidad, en educación, y en el ministerio de trabajo, en el de justicia y en el de turismo, que todo tiene relación. Y entonces una cosa es salud reproductiva, otra cosa es terapia, otra cosa es derechos sexuales, otra educación sexual… Y cabemos todos. Y ofrecer opciones a todos los ciudadanos. Refleja esperanza la posibilidad de estudiar sexología en la universidad, privada en su inicio, seguramente así es como empieza todo, pero el logro de una sociedad es que exista lo público, es lo que estoy diciendo, oferta para todos. Desde luego, no voy a entrar en valorar términos de calidad, que nos vale por igual lo privado que lo público, estaría feo que lo privado, por dinero, sea de mayor calidad, no, sino que lo público es que somos más, mientras no exista la re-distribución de la riqueza, que no va a existir nunca, re-efectivamente. De verdad, lo que es pecado es llenarse la boca y difundir ideas surrealistas. A nivel personal, ya os cuento que siempre haré referencia a cómo funciona el ser humano, ni siquiera lo mío es una opinión, que lo es. Y con el otro ente hemos topado, hablando de pecado. Si la sexología y la política tienen una relación de amor odio, un poco pasa igual entre la sexología y la iglesia. Si la polémica de la libertad de adquisición de la píldora D era una cuestión de decisión política, lo es eclesiástica. Hay un dogma, de fe, una forma de entender la vida. Y yo, que lo entiendo todo, lo entiendo. Estoy esperando a que me entiendan a mi ;-) Expectativa errónea, totalmente. Aún así, como sexóloga, tendré que decir que la sexualidad no es una cuestión de fe, lo es la vivencia de la sexualidad. Al fin y al cabo, la felicidad está en todas partes, y nadie es quién, por mucha ciencia o por mucha fe, para decir lo contrario. Nunca me meteré a decirle a un creyente lo que ha de hacer que contradiga su visión de la vida. Precisamente, lo que haré será, si me consulta, tratar de disolver disonancias. Porque la iglesia siempre ha tenido que saber manejar la lidia entre la creencia y la ciencia, y ganaba la batalla, porque la creencia conecta con lo emocional, la ciencia hay que estudiarla, y no todo el mundo tuvo acceso a los libros, verdad? Pero bueno, eso ya va perteneciendo a la historia, a la nuestra, a la del ser humano, que no pasa nada porque lo emocional pese más, y no pasa nada por querer creer, y la conquista de los corazones fue el primer objetivo, convencer, queremos que nos crean, que nos apoyen. Pero yo no puedo apoyar una versión que no tiene nada que ver con la sexualidad. Otra vez, confundiendo… Vale, sí, parece que me pase algo con la iglesia, pero no es lo que parece. De todas formas, yo también estoy mezclando, que no es lo mismo creer que iglesia, cosa rara, también es verdad, nunca entendí qué era eso de creyente pero no practicante… es como ser sexual pero no hacer nada ;-) Ni siquiera pecó la iglesia, sólo trataron de mantener una idea que no se podía sostener. Total, sé de buena fe que la iglesia avanza que es una barbaridad, como la tecnología, y ya va entendiendo qué es esto de la sexología. Anda que, sólo falta que en esta entrada de blog acaben la sexología, la política y la iglesia, siendo amigos. Si se quiere, se puede.

Día D

“D” de después… es decir, la píldora del día después, o del día siguiente, o anticonceptivo de emergencia, o de urgencia, o píldora postcoital. Así es como se llama, no voy a exponer cómo no se llama, pero ciertamente, hay confusión, información que desinforma… Es determinante la fuente de información, pues puedes acabar conociendo o desconociendo… De todas formas, incluso el problema no es sólo ya qué datos se manejen, sino también es cómo saber si esa fuente de información es fiable, si es válida. La idea es saber y saber de quién, y se trata de atender a quien sí cuenta con la información correcta. Partiendo de ahí, vamos al tema que nos ocupa. Como sexóloga, sería el colmo que tuviera que recurrir a la píldora del día después… Y eso hablando de si una es mujer, por no quedarte embarazada si es que no quieres, pero las ITS, las infecciones de transmisión sexual, están ahí y son para todo el mundo, y la píldora no actúa al respecto: evitarás el embarazo, pero no protege ante el riesgo de adquirir una infección. Como es la mujer y no el hombre quien ha de ingerir la píldora D, parece que sea cosa femenina, que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, me ha parecido oír por ahí, por lo que tranquilamente es la que se toma la pastillita, o no. Al fin y al cabo, aún podría no remediar el hecho consumado y dejar que tenga lugar un embarazo, como si cosa de una misma se tratase. La concepción fue cosa de dos, vamos, es la unión de un óvulo y un espermatozoide, pero vaya, es la mujer la que incluso se lo puede pensar antes de ingerir nada. Esperemos siempre que sepa lo que hace, que un embrazo no es que un día te pasaste comiendo pipas y ya se te pasará el empacho… El hombre tiene algo que decir, y no me refiero al “no” de que no quiere ni saber, que se desentiende, si ve que la individua sigue adelante con un embarazo. Ay, el “no”, si es que, no hay que decirle a todo que “sí”. Si se recurre a la píldora D, es porque NO se quiere un bebé, y si no se quiere, el NO es para decirlo antes de un coito sin protección, o no? Antes era una odisea poder acceder a la píldora D, ahora vas a la farmacia y tranquilamente te la venden. Ni hace falta decir que es para tu prima, no hace falta disimular, entras en la farmacia y dices: “quisiera la píldora del día después”. Por supuesto, yo he hecho la prueba, como buena sexóloga, que hay que vivirlo para contarlo, jejeje. Se me ocurrió preguntar si tenían un genérico, pero parece que, aún, no hay, o que nunca habrá. Hay dos marcas, y las dos valen lo mismo, 18’76 euros, y las dos funcionan igual, así que, da igual la que te den, que supongo que dependerá de las visitas que la marca en concreto le haga a la farmacia ;-) pero en ese caso eso al cliente no nos afecta porque ya digo que el precio de las dos es el mismo, y las dos sólo es ahora un sólo comprimido, y las dos tienen los mismos efectos secundarios… Lo de genérico era por pagar menos, que lo mismo pero sin nombre también nos valdría. Por tanto, porque no dijiste que no a una relación sexual con penetración en la vagina sin protección, luego te toca pagar casi veinte euros, que también es verdad que siempre veinte euros es menos que lo que cuesta un bebé… Seguimos. Entonces, has pagado y sales de la farmacia y te tomas la pastilla. Es importante saber que desde que mantuviste la relación de riesgo hasta que te tomas la píldora D, no ha de pasar más de 72 horas, o lo que es lo mismo, 3 días, y que cuanto antes te la tomes, más eficaz resulta. Total, que a la farmacia podías haber ido a por unos condones, porque si es que no usas condón, vas a la farmacia igual pero para ver si evitas lo que no quieres que ocurra. Y no es lo mismo ir a por preservativos, con la expectativa de lo que te espera, que es que qué guay te lo vas a pasar, que ir a por la píldora D, que como ya haya tenido lugar el embarazo, la pastillita no interrumpe lo que ya se ha iniciado (por eso, no confundir con la píldora abortiva, son cosas distintas), y encima en el prospecto te dice que incluso no siempre evita el embarazo (típico, por si acaso no funciona, es curarse en salud, vaya!), a ver, no hay nada al 100%, está claro. Ni siquiera el condón lo es, pero estamos en que, no es lo mismo usar el condón que no usarlo, eh? que eso de que “es que se me ha roto el condón” cuando es “es que no lo he usado”… Ya hay que ser bruto o bruta para romper un preservativo, pero ocurre. Y no es tanto que la píldora D o el condón no estén bien hechos, sino que más bien son otros los factores que influyen en la eficacia de ambos métodos. Y vamos llamando las cosas por su nombre: el preservativo es un método anticonceptivo, y la píldora D, también? lo es, lo que pasa es que el primero va primero, y si no, el segundo. Eso de anticonceptivo de emergencia o urgencia, la verdad que también sería aplicable al condón: es urgente tener condones a mano, por las oportunidades que puedan surgir, jejeje. Pero vaya, la píldora es de emergencia porque tienes como máximo esas 72 horas, y si no, olvídate. Si aún tomándotela, puedes llegar a pensar: “y si no funciona?”, qué, ya te bajará la regla, o vas a tener que volver a la farmacia pero para un predictor? qué manera de padecer… porque claro, eso a nivel reproductivo, pero a nivel ya de salud, qué, vas a ir a un CIPS, Centro de Información y Prevención del Sida, a hacerte una analítica? en este caso, esto es gratuito, a diferencia de la píldora D, aunque igual de confidencial, que la píldora D ya no hace falta receta, y para el CIPS sólo eres un código. En cuanto al hecho de que la píldora D esté disponible en la farmacia sin receta, de hecho, ya os digo, comprobando el estado de la cuestión, la farmacéutica me comentó que no le han llegado personas en masa solicitándola desde que es un “medicamento no sujeto a prescripción médica”. Personalmente, la “polémica” para mi no está en el hecho de poder adquirirla libremente, sino que tiene que ver con disponer precisamente de un respaldo a nivel de educación sexual, y no me refiero a un folleto… Además, todo esto, se puede vivir a cualquier edad. No sólo los adolescentes o los jóvenes en un momento dado acaban por tener una relación sexual sin protección de quedarse embarazados o pillar alguna infección, sino que de adulto también se decide sin pensar en todo lo de después… Lo he dicho bien, “decidir sin pensar”, no es que no decidas, o se te fue de las manos, el típico llamado calentón, que es que se tenían muchas ganas de sexo… Y, desde luego, la marcha atrás (o coitus interruptus), además de nada fiable, es menos romántica que un “no” a la penetración y sí hacer otras cosicas, que hay que estar explicándolo todo ;-) Hay veces que nos creemos que nos vamos a morir ya, y parece que haya que hacer las cosas según se viven. Carpe diem, aquí y ahora, vive el momento, mañana ni dios sabrá… y no sé si es que me hago mayor, porque últimamente me ha dado por pensar que soy inmortal, que no hay prisa, que si no es hoy, será mañana, no me voy a morir ya! Y si me muero, pues oye, luego no voy a poder arrepentirme porque ya estaré muerta, lo que no quiere una es, si estás viva, complicarse la vida, a ver si vas a continuar viviendo, y porque no dijiste “no” a tiempo, luego te toca vivir la preocupación y rezar, vaya por dios, porque el embarazo no se haya producido y que no te hayan contagiado de nada, por mucho que te digan que no tienen nada, y que una crea que no tiene nada, ni gripe… Lo que yo no voy a poder evitar, es llamar a esto educación sexual, pero por si alguien aún no lo sabe, sobre todo quienes deciden si se lleva a cabo o no la educación sexual en este país (que no sé quién es), es educación sexual porque el tema en cuestión trata sobre sexualidad, o sexo (que hay quien no sabe pronunciarlo), pero me atrevería a decir que incluso eso es anecdótico, en el sentido que, de lo que se trata realmente, es de educar. Si las personas somos capaces de valorar nuestras decisiones, expectativas, perspectivas, consecuencias, y deseos, en el espacio y en el tiempo, podemos estar hablando de sexo, o de alimentación y comer bien, o de medio ambiente y reciclar, o de conducción vial y ajustar la velocidad a la vía, o no saltarse el semáforo, incluso pararse, por educación, en los pasos para peatones… Para que no parezca que sólo va de sexo, se llama educación afectivo-sexual, o afectivo-emocional-sexual, que perfectamente, oye, si alguien tiene algún problema con la palabra “sexual”, se puede quitar, y estaríamos hablando de lo mismo. Educar es informar desde una fuente válida, fiable, creíble y con criterio, formando en comportamientos saludables y que nos hagan sentir mejor con nosotros mismos mientras vivamos, percibiendo que somos capaces de eso, vivir, y entonces la vida es emocional, afectiva, sexual, y trabajar, tener amistades, familiar, cuidarse, cuidar el planeta, tener ocio, tener una mascota, llegar a fin de mes, reírse, llorar, aprender, desaprender, puff, la vida son muchas cosas, y son todas.

Porque apocalipsis es lo mismo que revelación

Otoño existe

He titulado esta entrada con una apreciación personal (vamos, como las demás entradas). Es que, creía que otoño había dejado de existir, en el sentido de que, o es verano, o es invierno. Bueno, hoy, aquí, en algún lugar, en el que instalé el portátil (y eso que se puede mover), ha hecho día de verano. Pero yo creo que es el último calor del año: a partir de ahora, el termómetro en descenso, seguro. Total, ayer visioné el parte del tiempo en las noticias de la tele, y decían que igual podía llover como que no, eso sí que es ciencia. Jo, otra vez metiéndome con la Meteorología. Ay, no sé, a mí siempre me sonó a Astronomía, o quise decir Astrología? también metiéndome con hermanas ciencias? haciendo amigos, jejeje. A ver, no me meto con los humanos, que es como si me metiese conmigo misma, sino con el objeto de estudio, que entiendo que no es fácil de captar, como nos pasa a los psicólogos con el funcionamiento humano: se trata de contar con las herramientas adecuadas para llegar a la esencia de, el tiempo, los planetas, los signos, la mente… Hacemos lo que podemos. Y cómo no va existir otoño, si yo nací en esta estupenda estación del año, jiji. El año me lo ahorro, que voy ahorrando en años, no quiero crecer… Pero sí, otoño, la idea es que no hace tanto calor como en verano, y que aún no llegó el frío. Va haciendo fresco, sí. Como primavera, el entretiempo, que la sangre altera. Lógico y normal, cuando estás que estás y no estás, eso altera a cualquiera: ni frío ni calor, pero sí afectado de alguna manera. Siempre. Porque si no es el tiempo climatológico, es el tiempo cronológico (lo que voy diciendo, cumpleaños cada año), o el tiempo en el que nos tocó vivir. O lo que vivimos en el tiempo en el que permanecemos aquí. Concretando más: tiempo y lugar, variables a las que añadir todo lo que les hace más concreto, como el Google Earth, que le vas dando al zoom. Por cierto, ese Google hiperactivo, no existirá un Google Time, en plan histórico? ya puestos, es una idea: un Google Earth pero con un zoom histórico, de cosicas que existieron según le das al zoom. Lo que es para la asignatura de Geografía e Historia, vendría superbien. Me encanta retrotraerme a los pasados años de estudio de la infancia y la adolescencia, porque ahora sé que hubiera atendido más en clase, más que nada por no tener ahora la sensación de que sólo sé que no sé nada. Vamos, que fui a clase, es lo único que sé, por lo de madrugar y eso, siempre con sueño. Si ahora tengo una ligera idea de algo, es porque años después experimenté alguna pequeña inquietud de informarme… Y, sobre todo, porque nunca me gustó hablar de lo que no sé. Y pasa, seguro, porque hay tanto que desconozco, que tendría que permanecer callada, pero el silencio no lleva a nada. Habrá que apostar por la interacción, que ya ocurre que quien no sabe habla, por descontado, pero no voy a quedarme ahí, sino que pensaré que de la vida tenemos todos opinión, sepamos o no de lo que estamos hablando. Puede ser que, llegado a este punto, ya no sepa de lo que estoy hablando, jejeje. Uy, sin quererlo, oportunidad para hablar de política, totalmente!! ;-) Oye, sabemos más del tiempo que va a hacer en la otra punta de España, que de lo que hacen los políticos de ese punto de España. Hay información, de eso no cabe duda, es más, constantemente, por tanto, cómo es posible que la sensación sea que los ciudadanos, en general, la política sea menos interesante que el tiempo? Estamos rodeados de noticias sobre política, economía, crisis, paro, pensiones, impuestos, y como nunca antes, hemos oído las siglas FMI (tú que lees estas líneas, si no sabes lo que es, lo buscas en una enciclopedia que ya debe salir como tal). Total, yo ya no sé si la saturación de política es una estrategia para que la gente pase de ella, y ellos sigan haciendo lo que conviene a… al país, claro. O sea, que uno confía en sus políticos, pero no confía, por ejemplo, en su pareja. Como psicóloga, desde luego, nunca me he encontrado con nadie en consulta diciéndome que la política le ha decepcionado, más bien, suele ser eso, la pareja, la familia, las relaciones con otras personas, el trabajo, lo que nos trae de cabeza. Esto es, nuestro mundo. Un mundo que es el minimundo, entendiendo como maximundo todo lo demás: lo que vemos pero que no vivimos directamente. Lo podemos ver en esas decisiones de los políticos, que influyen más en nuestras vidas de lo que pensamos, y lo podemos ver en esos programas que vemos en la tele, o las películas que decidimos ver según qué criterio, o esos libros que leemos que nos vendieron, o esa moda que no nos ponemos, o esos productos que consumimos según lo que busquemos. Vale, sí, pertenezco a una parte de la sociedad en la cual no tengo un amplio margen de decisión porque no cuento ni con el poder ni con el dinero suficiente para ello. Pero seguramente me sienta más comprendida, je. De todas formas, el poder y el dinero me iba a traer también dolores de cabeza, cosa que, por mí, estoy dispuesta a sentirlo sólo por poder contarlo aquí, por supuesto. Siempre nos quedará la duda de cómo hubiéramos sido si no hubiéramos vivido lo que hemos vivido… Respuesta: seríamos diferentes. Eso ya nos da igual, ni tiene remedio, ni lo vamos a saber aún si existiera la reencarnación, o no nos íbamos a acordar. A ver, si existe la reencarnación, yo no me acuerdo de mi vida anterior. Me moriré y me reencarnaré en no sé qué, según el karma, claro (en canguro, por favore), y no voy a recordar nada de esta vida? qué desperdicio de vida, jaja. Si es que, no hay argumento que se sostenga, salvo un argumento que tenga su fundamento en reconocer que puede que llueva y puede que no. Eso es el otoño, que todo lo puede. Ah, soy Escorpio, animalico del señor, símbolo de lo que es cuando te ves atrapado, te aniquilas a ti mismo, tela marinera, que también es signo de agua, nací en el mediterráneo. Desde luego, está claro que todo influye, incluido el efecto mariposa: el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. Seguiremos escribiendo sobre los mundos.

Por qué los hombres no se deprimen y son más felices que las mujeres

Las diferencias sexuales son reales, o alguien inventó los roles de género ;-)

El chocolate es algo que pueden comer.

Conservan su apellido.

El garaje es todo suyo.

La preparación de la boda se hace sola.

Nunca se quedan embarazados.

Los mecánicos les cuentan la verdad…

El mundo es su meadero.

Las arrugas añaden carácter.

La gente nunca les mira los pechos cuando les están hablando.

Los zapatos nuevos no les destrozan los pies.

Las conversaciones telefónicas duran 30 segundos.

Para unas vacaciones de 5 días necesitan sólo una maleta.

Pueden abrir todos los frascos.

Si alguien aparece en una fiesta con su misma ropa, puede llegar a ser su amigo.

Pueden comer una banana o un helado en lugares públicos tranquilamente.

Pueden ver televisión con un amigo, en total silencio por horas sin pensar “debe estar enojado conmigo”.

Si alguien se olvida de invitarle a algún lado todavía puede ser su amigo.

Su ropa interior cuesta 20 euros en pack de tres.

Tres pares de zapatos son más que suficientes.

Son incapaces de ver arrugas en su traje.

Todo en su cara permanece en su color original.

El mismo peinado les dura años, quizás décadas.

Sólo tienen que afeitarse la cara.

Pueden jugar con juguetes toda su vida.

Una cartera y un par de zapatos, un color para todas las estaciones.

Pueden llevar pantalones cortos independientemente de cómo luzcan sus piernas.

Pueden “hacerse” las uñas con una navajita de bolsillo.

Pueden escoger si quieren dejarse bigote.

Pueden comprar los regalos de Navidad para 25 parientes, el 24 de diciembre, en 25 minutos.

Heart attack!!